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Experiencia no es ciencia, no es
episteme, no pertenece a la epistemología, sino que antes bien la funda. Experiencia es el
toque que tenemos con la realidad. Y como tal toque es inmediato. La mediación viene hecha por nuestro conocimiento que interpreta el sentido de tal toque.
El toque no es de un objeto, no es de un
ob-jectum. El objecto es objecto de conocimiento. Acaso se podría decir que
ob-jectum no es lo mismo que
Gegenstand, aquello que se nos presenta delante y que ofrece una cierta resistencia a nuestro toque con locual nos testimonia su
ek-sistencia. Pero todo esto son operaciones de la mente; operaciones sobre un
datum, un algo dado, una existencia que nos ofrece resistencias y con ello no nos permite ir más allá. La experiencia se detiene en el
datum.
Lo que se toca, el dato inmediato es la realidad. Pero cuando nos percatamos del toque, esto es, cuando somos conscientes de él, lo hacemos en virtud de uno de los tres órganos, o simplemente ventanas que al abrirse nos permitem ver la luminosidad del mundo. Es la clásica y tradicional noción de los tres ojos: el semsible, el intelectual y el místico [...]. Pero la realidad es una, la podemos llamar el Ser si así preferimos. Cuando interpretamos la experiencia como perteneciente a nuestra sensualidad, como "excitando" nuestros sentidos, la llamamos realidad
material; cuando la vemos perteneciendo al orden ideal la llamamos
intelectual; y cuando nos damos cuenta que transciende ambas la llamamos
mística (entre otras palabras). [...]
Pues bien, cuando la experiencia, cuando el toque con la realidad no se resquebraja o no se refracta en nuestro prisma triádico, acaso porque nuestro ser no está resquebrajado, esto es, se encuentra en paz consigo mismo y en armonía con el todo, entonces somos conscientes que tocamos la realidad, que tocamos
Dios -
rüeren (tocar), dice Meister Eckhart (Predigt 101)" - Raimon Pannikar,
Iconos del Misterio. La experiencia de Dios, Barcelona, Ediciones Península, 2001, p.18.
Onde Pannikar fala de "Deus", "realidade" e "Ser" eu diria
vacuidade. Onde fala de "tocar" eu diria "reconhecer" / "fruir" ou, simplesmente, "experienciar". O que importa é que isso é a mais natural e constante das experiências, como a do ar que se respira. São as distracções em que andamos, ocupando a mente com os múltiplos objectos materiais e ideais que ela toma por reais e destaca desta experiência primordial e total, que fazem que seja necessário um esforço para regressar a ela, que surge então como algo difícil, singular e raro. O mais simples e comum, a cada instante presente, passa assim por ser o mais extraordinário, de que quase todos duvidam. Somos como peixes que duvidassem da realidade do oceano.